Sinaloa desbordó al gobierno: Rocha, UIF y la presión de Estados Unidos.
Bueno, ¿qué le digo?Sinaloa dejó de ser un problema de seguridad.Es un problema de estado.La unidad de inteligencia financiera de Hacienda congeló cuentas del gobernador con licencia Rubén Rochamoyá y del senador Enrique Insunza Cáceres.De la noche a la mañana dejaron de ser ambos intocables.El general de división Gerardo Mérida Sánchez, ex titular de Seguridad Pública, se entregó en Estados Unidos.
En Europa cayó Enrique Díaz, ex secretario de Finanzas.Y según el diario de New York Times, el Departamento de Justicia ordenó triplicar acusaciones contra políticos mexicanos.Son piezas del mismo ajedrez.Usted preguntará, bueno, ¿por qué ahora?Pues porque el costo de proteger superó al costo de ceder.Washington dejó de negociar con discursos.
La mayanera ya no blinda.El abrazo ya no cobija.La presidenta quiso administrar el escándalo y reducirlo a ruido.El expediente la desbordó.Palacio Nacional eligió sacrificar piezas para salvar el tablero.Es un ejercicio de control de daños.
No es soberanía ni justicia.Es obediencia.Rochamoyá queda sin liquidez.Insunza queda sin coartada.Mérida queda sin pasaporte.Díaz queda sin libertad.
Morena queda sin discurso.Quien creyó que el régimen rompería con el crimen se equivocó del mapa.El Gobierno Mexicano no actuó por convicción, actuó por presión y miedo.
Ya no soportó el costo de proteger a Sinaloa.Quedó desbordado.Tuvo que rendirse la presidenta.No contuvo el escándalo.El escándalo la contuvo a ella.El expediente de Sinaloa ya no se escribe en Culiacán ni en Palacio.
Se escribe desde la Casa Blanca.
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